Rondeau y Rioja

La idea del proyecto partió de los condicionantes de la orientación del emplazamiento. Las fachadas exteriores enfrentan el Oeste y el Sur; por ello, y para protegerlas de las inclemencias climáticas de dichas orientaciones, se generó una doble “piel” ladrillera: una exterior de antepechos y parasoles en la “envolvente” exterior de los balcones, y otra interior al plano de las carpinterías.

Esta piel se desglosa y gira en búsqueda de la orientación Norte y Este respectivamente.

Este juego volumétrico, además de responder a las orientaciones, fue diseñado para reforzar el concepto de esquina, hecho que se enfatiza con la doble altura que marca el acceso principal al edificio.